Cómo proteger mi empresa ante posibles catástrofes

Una inundación; un incendio; un huracán, un terremoto… Siempre vemos todo este tipo de catástrofes como algo muy lejano a nosotros. Sin embargo, ocurren a diario, y son las empresas menos protegidas las que sufren las peores consecuencias, arrepintiéndose de no haber llevado a cabo medidas preventivas.

Por lo tanto, a pesar de que estos peligros puedan controlarse, es necesario estar preparado para garantizar la seguridad de la empresa, su patrimonio y, sobre todo, las personas que se encuentren en el lugar (trabajadores, empresarios, clientes…).

¿Qué medidas preventivas debemos llevar a cabo?

En primer lugar, realizar revisiones periódicas de las infraestructuras donde opera la empresa: Tener la seguridad de que el edificio, oficina o cualquier estructura esté en perfectas condiciones.

Además, aunque tengamos la certeza de que trabajamos en las mejores condiciones de seguridad posibles, siempre viene bien llevar a cabo un plan de evacuación, que requiere una mínima inversión de trabajo y capital. Será necesario asegurarse de que los trabajadores conocen sus pautas mediante reuniones y, sobre todo, simulacros (no es necesario detener la actividad de los empleados constantemente para realizar simulacros, pero sí debe hacerse, al menos, una vez al año).

No es necesario mencionar la importancia (y obligatoriedad legal) de contar con extintores y material salvavidas, dado su gran papel ante ciertas catástrofes.

También es muy recomendable realizar periódicamente copias de seguridad físicas en un lugar ajeno al del propio negocio: Una casa particular, una segunda oficina… De forma que, esos bienes, ya estén asegurados.

Algo inevitable hoy en día es la contratación de un seguro, siempre eligiendo la mejor oferta y no dejando de leer la letra pequeña; causante de muchas disputas.

¿Cómo actuar durante una catástrofe?

Toda empresa que haya elaborado previamente un plan de prevención, debe ceñirse a los pasos y recomendaciones del mismo, tratando siempre de calmar el pánico que pueda producirse entre el personal y, obviamente, velando siempre por las personas, por encima del bien material. Debe controlar dónde está todo el personal y que no haya rezagados.

¿Qué hacer después?

Una vez ha pasado la catástrofe, es necesario realizar un informe donde se establezcan los daños sufridos (humanos y materiales) y las condiciones generales en las que ha quedado la empresa. Esta es una forma de organización muy útil para determinar los costes que deberá asumir la empresa, los que serán cubiertos por el seguro y cuándo se podrá continuar con la actividad empresarial.

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